Érase una vez un libro negro que era distinto al resto de la colección porque los demás eran blancos. Y sirvió de soporte y escenario para que unos labios contaran su historia.
Érase una vez un libro negro que era distinto al resto de la colección porque los demás eran blancos. Y sirvió de soporte y escenario para que unos labios contaran su historia.